Aimplas consigue plásticos de prolongado efecto insecticida y repelente

El Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), en colaboración con otros centros ha conseguido obtener plásticos y tejidos con prolongados efectos repelentes e insecticidas eficaces contra moscas, mosquitos y hormigas, entre otros.

Este nuevo desarrollo tiene por objetivo conservar la integridad de estas sustancias durante la fabricación de los productos, para garantizar su liberación controlada y prolongada en el momento en el que llegan al usuario final.

Utiliza una metodología que evita que las sustancias repelentes e insecticidas se degraden, como consecuencia de los 200 grados a los que se somete el plástico durante los procesos de transformación, regulando además el tiempo de liberación y prolongando la vida útil del articulo final.

El grupo Erum está valorando la posibilidad real de aplicar esta técnica en la fabricación de perchas de plástico con el fin de repeler polillas y ácaros, dando a las perchas un valor añadido.

Los técnicos de la empresa están analizando la inocuidad de esta técnica, ya que quieren garantizar que no existe el mínimo riesgo tanto para las personas como para las prendas.

 

Continúa la recogida de tapones

La recogida de tapones de botellas de plástico con fines benéficos es una práctica que ha ido extendiéndose en los últimos años cada vez más en nuestro país. Esta iniciativa se centra en recoger tapones con el fin de sufragar gastos médicos no cubiertos por la Seguridad Social y facilitar el acceso a complementos ortopédicos a aquellos que no tienen recursos.

En este caso, la iniciativa «Tapones para una nueva vida», de la Fundación Seur y con la colaboración de Acteco (empresa del grupo Erum), han sido las encargadas de recopilar más de 30 toneladas de tapones de plástico. La empresa de transporte y mensajería ha llevado a cabo la coordinación de las operaciones logísticas necesarias para entregar todas las aportaciones en Acteco, especializada en el reciclaje de este tipo de plásticos. Esta operación se ha traducido, finalmente, en dos cheques de 8.000 euros, con las que poder ayudar a las familias de dos niños con enfermedades raras.

Adrián Martínez sufre las consecuencias de la enfermedad de Duchenne (distrofia muscular progresiva) así como apneas, y se han recaudado 22,33 toneladas de tapones para ayudarle a costear la obra de adaptación del baño de su domicilio que aumentará su movilidad y le permitirá tener una mejor calidad de vida.

Por su parte, Angie Aguirre padece parálisis cerebral y precisa de una silla de ruedas para su desplazamiento, para lo que se han recaudado casi 8 toneladas de tapones.

El grupo Erum, junto con otras entidades, ha conseguido que  los colegios, hospitales, residencias de ancianos, restaurantes, tiendas de comestibles, y sobre todo particulares hayan hecho un hueco para poner una caja destinada a este tipo de residuos que habitualmente van directos a la basura y que ahora pueden servir para fines benéficos.